Somos Karen y Carlos, dos estudiantes de psicología de una universidad cualquiera, para no dar nombres, ubicada en Viña del Mar. Nuestra historia de amor, para que todos la conozcan, es algo extraña, tal vez no, cada cual cree lo que quiere creer, o cada cual ve lo que quiere ver. No sabemos si alguno de ustedes recuerda lo que pasó durante el año 2006 con la mencionada y ultraventilada "Revolución de los pingüinos", quienes esperaban mejoras en la educación chilena, provocando que se sustituyera la antigua ley de educación, la famosa LOCE, por la LEGE, que de verdad, no sabemos que diferencias tiene, y no lo decimos de forma odiosa, sino a forma de estupidez o falta de información. Pero ese no es el punto, no hay que desviarse. A partir de aquella famosa "Revolución", que incluyó tomas de colegios y universidades, marchas estudiantiles y un sinnúmero de otras situaciones, comenzó a formarse nuestra relación. En una de aquellas marchas, asistimos en un día lluvioso a la marcha organizada por los estudiantes de la quinta región, quien sabe con que fin, tal vez solo con el afán de pasar el rato, porque la universidad no estaba impartiendo clases, estaba cerrada. Resulta que durante la marcha comenzamos a conversar de manera más directa, y aunque anterior a la marcha conversabamos, no era con la intensidad que se dio en ese momento, tal vez porque no nos habiamos dado cuenta que existía el otro, o porque no habiamos reparado simplemente en el otro como mas allá de un simple compañero de curso. Fue a partir de aquella espectacular marcha, porque para nosotros fue espectacular, tal vez mucho mas que las cinco mil personas que habia ahí, que nuestra relación cambió. Comenzamos a conversar de otra forma, las miradas cambiaron
, la relación en su totalidad cambió. Tenemos algún testigo encubierto, que no vamos a nombrar para proteger su identidad, pero es compañero nuestro, vive en Jardín del Mar, viene de Calama, le dicen "Carlitos" al muy artista. Bueno, para continuar con el relato, hasta ese momento solo eran miradas y gestos, nada mas allá, hasta un día que viajamos nuevamente a Valparaíso, y fue en la vuelta a Viña del Mar cuando en aquella micro 111, de la numeración antigua, pasó lo que tenía que pasar, aquel beso que aún nos mantiene un unidos ya por 1 año y 15 días para ser exactos. De aquel momento también tenemos un testigo presencial, que tampoco nombraremos en nuestro afán de mantener en resguardo su identidad. Es compañero nuestro, vive en Villa Alemana, medio mamón, al cual le dicen "Pancho", que para variar andaba junto a nosotros. Esta historia aún continúa en proceso, donde cada día vamos juntos escribiendo el guión de nuestras vidas, aquellas vidas que se juntaron para no separarse jamás, y que juntas buscan un futuro en común. Simplemente queda decir, que a pesar de todo lo que pase entre nosotros dos, nos amamos sobre todas las cosas.
, la relación en su totalidad cambió. Tenemos algún testigo encubierto, que no vamos a nombrar para proteger su identidad, pero es compañero nuestro, vive en Jardín del Mar, viene de Calama, le dicen "Carlitos" al muy artista. Bueno, para continuar con el relato, hasta ese momento solo eran miradas y gestos, nada mas allá, hasta un día que viajamos nuevamente a Valparaíso, y fue en la vuelta a Viña del Mar cuando en aquella micro 111, de la numeración antigua, pasó lo que tenía que pasar, aquel beso que aún nos mantiene un unidos ya por 1 año y 15 días para ser exactos. De aquel momento también tenemos un testigo presencial, que tampoco nombraremos en nuestro afán de mantener en resguardo su identidad. Es compañero nuestro, vive en Villa Alemana, medio mamón, al cual le dicen "Pancho", que para variar andaba junto a nosotros. Esta historia aún continúa en proceso, donde cada día vamos juntos escribiendo el guión de nuestras vidas, aquellas vidas que se juntaron para no separarse jamás, y que juntas buscan un futuro en común. Simplemente queda decir, que a pesar de todo lo que pase entre nosotros dos, nos amamos sobre todas las cosas.